Y cuyo imagino el golpe.
Suyo es, sin duda, ¡ay de mí!
Y aunque tan cerca se oye,
No sé si osaré llegar
A examinarlo.
Sale BELONA.
Belona.
No oses,
Pues áun yo compadecida
Troqué á lástimas rencores
Y cuyo imagino el golpe.
Suyo es, sin duda, ¡ay de mí!
Y aunque tan cerca se oye,
No sé si osaré llegar
A examinarlo.
Sale BELONA.
Belona.
No oses,
Pues áun yo compadecida
Troqué á lástimas rencores