Muerte.
Yo, divino profeta Daniel,
De todo lo nacido soy el fin;
Del pecado y la envidia hijo cruel,
Abortado por áspid de un jardin.
La puerta para el mundo me dió Abel,
Mas quien me abrió la puerta fué Cain,
Donde mi horror introducido ya,
Ministro es de las iras de Jehová.
Del pecado y la envidia, pues, nací,