Muerte.

¡Ay de mí! ¡Qué grave yugo

Sobre mi cerviz cayó!

Sobre mis manos, ¡qué hielo!

Sobre mis piés, ¡qué prision!

De tus preceptos atado,

¡Oh inmenso Juicio de Dios!

La Muerte está sin aliento,

La cólera sin razon.

Para acordarle no más