Muerte.
A los dos está bien eso,
Que en tocando la trompeta,
A su voz el universo
Todo espirará; y así,
¡Oh tú, peñasco de acero!
¿Qué espíritu aborrecido
Vive por alma en tu pecho?
Deidad mentida de bronce,
Desengáñate á tí mesmo. (Vase con Daniel.)