Hoy los sentidos del alma,

Miéntras duermen los del cuerpo;

Que contra la idolatría

Aspid de metal me vuelvo,

Porque como el áspid, yo

Muera á mi mismo veneno;

Y en tanto que el labio duro

Del bronce articula acentos,

Enmudezcan esas voces,

Que son lisonjas del viento.