A aquellas horas estaba;

Y abriendo (¡ay de mí!) la puerta

De mi cuarto, el de mi hermana

Cerrado hallé: de manera

Que llamar á él no era más

(Pues todas en mi presencia

Habian de alborotarse)

Que equivocando las señas,

El semblante de la culpa

Ponérsele á la inocencia,