De andar mi amor acá dentro,
Pues de cuanto arroja fuera,
Hasta el descuido es requiebro!
Ya sabes, digo otra vez,
La ilustre sangre que tengo,
Por la estimacion que has visto
En mis padres y en mis deudos.
Tambien sabes que por mí,
Cárlos, no la desmerezco,
Aunque quieran mis desdichas