De la poma la dulzura
Brindando está al apetito.
Albed.
Pues ¿qué esperas? pues ¿qué dudas?
Llega, y come de ella.
Entend.
No,
Albedrío, á eso le induzcas;—
Ni tú á tocarle te atrevas. (De rodillas.)
Hombre.
De la poma la dulzura
Brindando está al apetito.
Albed.
Pues ¿qué esperas? pues ¿qué dudas?
Llega, y come de ella.
Entend.
No,
Albedrío, á eso le induzcas;—
Ni tú á tocarle te atrevas. (De rodillas.)
Hombre.