Aire.
Escucha...
Hombre.
¡Nadie á mi furia se oponga,
Ó teman todos mi furia!
(Arrójanle entre los dos al vestuario, como precipitado.)
Entend.
(Dentro.) ¡Ay de tí, más que de mí!
Príncipe.
(Ap.) Bien se ha logrado la industria.
Aire.
Escucha...
Hombre.
¡Nadie á mi furia se oponga,
Ó teman todos mi furia!
(Arrójanle entre los dos al vestuario, como precipitado.)
Entend.
(Dentro.) ¡Ay de tí, más que de mí!
Príncipe.
(Ap.) Bien se ha logrado la industria.