Que humildemente rendido
Me eche á tus plantas, y en ellas
Confiese que tú rompiste
Las ataduras, que eran
Eslabones de mi Culpa;
Y porque en su recompensa
(Sacrificios de alabanzas)
Tu nombre invocado vea
El mundo, que, en hacimientos
De gracias, gracias te vuelva,