Ese alcázar, dedicando
La majestad de ese templo
Al ignoto Dios, á cuyos
Umbrales cada año hacemos
Festivas aclamaciones;
Y pues que ya satisfecho
Tu discurso, no le queda
Réplicas al argumento,
Nada respondas, sino
Ociosamente suspenso,
Ese alcázar, dedicando
La majestad de ese templo
Al ignoto Dios, á cuyos
Umbrales cada año hacemos
Festivas aclamaciones;
Y pues que ya satisfecho
Tu discurso, no le queda
Réplicas al argumento,
Nada respondas, sino
Ociosamente suspenso,