En las locuras de un hombre?
D. Cárl.
Ninguna. Ahorremos demandas
Y respuestas.—Primo, amigo,
Pues tan felizmente acaba
Para tí aquella ocasion,
Que detuvo mi jornada,
Cuanto infeliz para mí,
Adios; que aunque con infamia
Salga de Valencia, es fuerza