A hurto sus pasos siguiendo.

«¿Quién es?» dijo[2]. Él respondió:

«Quien solo quiso ver esto.»

Yo nada hablé, porque á vista

De mi dama y de mis celos,

Remití toda la voz

A la lengua del acero.

Saqué la espada, y cerrando

Los dos, á morir resueltos,

Quiso (no sé bien si diga