Hácia otro aposento. Quise

Seguirla, por si alcanzase

A oir alguna razon,

Que repetirla adelante.—

No seas tú aquí; que no quiero

Que venganza tan cobarde

Sepas de mí, como hacer

De las mujeres ultraje.—

Sintióme ella, volvió á ver

Quién era, y al mismo instante