Me vengo á Valencia huyendo

Del rigor de la justicia:

Pues no, Don Juan, pues no es eso;

Que ahora empieza el más extraño,

El más notable, el más nuevo

Lance de amor que jamás

Dió la cadena á su templo.

Al ruido de las espadas,

De la dama á los extremos,

Dieron las criadas gritos: