Que de hito en hito le mira.
Y porque no sin decoro
Deje la corte que habita,
Llegó la nueva á Madrid,
De que allí el Rey se despida
De su hermana, hasta la entrega,
Mezclando el llanto y la risa;
Que siempre en bodas de infanta
El pesar y el alegría
Se equivocan, hasta que