Con otro nombre supuesto,

Podrá vivir esta dama,

En qué casa, en qué convento,

En qué retiro, en qué aldea,

Donde vereis que la dejo

Lo poco que traer conmigo

Pude, para su sustento;

Que á mí me basta esta espada,

Pues al instante, al momento

Que ella asegurada quede,