Que padezca los desmayos

Mas presto; que sin el cierzo,

Basta á marchitarla el austro.

Cuantos tus versos celebran,

Cuantos tus donaires, cuantos

Tu ingenio, son los primeros,

Eugenia, que al mismo paso

Que te lisonjean el gusto,

Te murmuran el recato,

Rematando en menosprecio