Clara.
Hombre, ¡qué dices!
¿A mí hablarme?
D. Félix.
Sí, señora,
Porque sé que en esto os sirve
Mi deseo, y no os ofende.
Clara.
(Ap.) ¡Plegue á Dios, que no me obligue
Una necia á que me huelgue
Clara.
Hombre, ¡qué dices!
¿A mí hablarme?
D. Félix.
Sí, señora,
Porque sé que en esto os sirve
Mi deseo, y no os ofende.
Clara.
(Ap.) ¡Plegue á Dios, que no me obligue
Una necia á que me huelgue