Segun la noble arrogancia
Con que obedecia soberbio
Al impulso que le manda,
Llegó nuestra invicta Reina
A las puertas de su alcázar.
D. Alon.
Tal la relacion ha sido,
Que aunque el no verlo da enojos,
El deseo de los ojos
Se suple con el oído.
Segun la noble arrogancia
Con que obedecia soberbio
Al impulso que le manda,
Llegó nuestra invicta Reina
A las puertas de su alcázar.
D. Alon.
Tal la relacion ha sido,
Que aunque el no verlo da enojos,
El deseo de los ojos
Se suple con el oído.