Silvio.

(Dentro.) Sí, mientras yo muera.

(Salen Silvio y Céfalo, pastores galanes, trayendo entre los dos desmayada á Dafne, vestida en traje de ninfa bizarra.)

Dafne.

¡Ay de mí, infelice!

Céfalo.

Ya nada hay que temas:

Cóbrate y anima.

Silvio.

Descansa y alienta.