La beldad de una mujer
Su destruicion y la mia,
Negué una y otra deidad
De Amor y Vénus, y sólo
En las cátedras de Apolo
Mantuve mi libertad.
Dígalo tu voluntad,
Pues el dia que llegué
A verme dichoso, en fe
No de mi merecimiento,
La beldad de una mujer
Su destruicion y la mia,
Negué una y otra deidad
De Amor y Vénus, y sólo
En las cátedras de Apolo
Mantuve mi libertad.
Dígalo tu voluntad,
Pues el dia que llegué
A verme dichoso, en fe
No de mi merecimiento,