En la tierra de los piés,

Y en el mar de las escamas;

Con su anhélito el ambiente

Infesta, siempre que brama;

Y siempre que pace ó bebe,

Con su espuma, ondas y plantas:

Tanto, que apénas hay flor,

Que no sea avenenada

Cicuta, siendo ya en todo

El orbe ponzoña amarga,