En Quito tuvo nueva cuán bien se hacia lo que por él habia sido mandado y cuánto cuidado tenian los delegados suyos de imponer aquellas gentes en su servicio, y cuán bien los trataban, y ellos cómo estaban alegres y hacian lo que les era mandado; y de muchos señores de la tierra le venian cada dia embajadores y le traian grandes presentes, y su córte estaba llena de principales, y sus palacios de vasijas y vasos de oro y plata y otras grandes riquezas.—Por la mañana comia, y desde medio dia hasta ser algo tarde, oia en público, acompañado de su guarda, á quien le queria hablar. Luego gastaba el tiempo en beber hasta ser noche, que tornaba á cenar con lumbre de leña, porque ellos no usaron sebo ni cera, aunque tenian harto de lo uno y de lo otro.
En Quito dejó por su capitan general y mayordomo mayor á un orejon anciano, quien todos cuentan que era muy entendido y esforzado y de gentil presencia, á quien llamaban Chalco Mayta, y le dió licencia para que pudiese andar en andas y servirse con oro, y otras libertades que él tuvo en mucho. Mandóle, sobre todas cosas, que cada luna le hiciese mensajero que le llevase aviso particularmente de todas las cosas que pasasen, y del estado de la tierra, y de la fertilidad della, y del crecimiento de los ganados, con más lo que ordinariamente todos avisaban, que era, los pobres que habia, los que eran muertos en un año y los que nacian, y lo que se ha escripto en lo de atrás que sin esto sabian los reyes en el mesmo Cuzco; y con haber tan grande camino desde Quito al Cuzco, que es más que ir de Sevilla á Roma, con mucho, era tan usado el camino como lo es de Sevilla á Triana, que no lo puedo más encarecer.
Dias habia que el grand Tupac Inca tenia aviso de la fertilidad de Los Llanos y de los hermosos valles que en ellos habia, y cuánto se estimaban los señores dellos, y determinó de les enviar mensajeros con dones y presentes para los principales, rogándoles que le tuviesen por amigo y compañero, por quél queria ser igual suyo en el traje cuando pasase por los valles, y no dales guerra si ellos quisiesen paz, y que daria á ellos de sus mujeres y ropas, y él tomarla de las suyas, y otras cosas destas. Y por toda la costa habia volado ya la nueva de lo mucho que habia señoreado Tupac Inca Yupanqui, y cómo no era cruel ni sanguinario ni hacia daño sino á los cavilosos y que querian oponerse contra él; é loaban la costumbre y religion de los del Cuzco, tenian los orejones por hombres sanctos, creyendo que los Incas eran hijos del sol, ó que en ellos habia alguna deidad. Y considerando estas cosas y otras, determinaron muchos, sin haber visto sus banderas, de tomar con él amistad, y asi se lo enviaron á decir con sus propios embajadores, con los cuales enviaron muchos presentes al mesmo rey, y le rogaban quisiese venir por sus valles á ser dellos servido y á holgarse de ver sus frescuras; y alabando el Inca tal voluntad, hablando de nuevo al gobernador de Quito lo que habia de hacer, salió de aquella ciudad para señorear los Yuncas.
CAP. LVIII.—De cómo Tupac Inca Yupanqui anduvo por Los Llanos, y cómo todos los más de los Yuncas vinieron á su señorío.
Como el rey Tupac Inca determinase de ir á los valles de Los Llanos, para atraer á su servicio y obediencia los moradores dellos, abajó á lo de Túmbez y fué honradamente rescibido por los naturales, á quienes Tupac Inca mostró mucho amor, y luego se puso del traje quellos usaban para más contentarles, y alabó á los principales el querer sin guerra tomarle por Señor, y prometió de los tener y estimar como á hijos propios suyos. Ellos, contentos con oir sus buenas palabras y manera con que les trataba, dieron la obediencia con honestas condiciones, y permitieron quedar entre ellos gobernadores y hacer edificios; puesto que, sin esto que algunos indios afirman, tenian otros que Tupac Inca pasó de largo sin dejar hecho asiento en aquella tierra, hasta que Guayna Capac reinó; mas, si hemos de mirar estos dichos de los indios, nunca concluiremos nada.
Saliendo de aquel valle, caminó el rey Inca por lo más de la costa, yendo haciendo el camino real tan grande y hermoso como hoy parece lo que dél ha quedado; y por todas partes era servido y salian con presentes á le servir; aunque, en algunos lugares, afirman que le dieron guerra; pero, no fué parte para quedar sin ser vasallos suyos. En estos valles se estaba algunos dias bebiendo y dándose á placeres, holgándose de ver sus frescuras. Hicieron por su mandado grandes edificios de casas y templos. En el valle de Chimo dicen que tuvo recia guerra con el Señor de aquel valle, y que teniendo su batalla, estuvo en poco quedar el Inca desbaratado de todo punto; mas, prevaleciendo los suyos, ganaron el campo y vencieron á los enemigos, á los cuales Tupac Inca, con su clemencia, perdonó, mandándoles, á los que vivos quedaron, en sembrar sus tierras entendiesen, y no tomasen otra vez las armas para él ni para otros. Quedó en Chimo su delegado; y lo más destos valles iban con los tributos á Caxamalca; y porque son hábiles para labrar metales, muchos dellos fueron llevados al Cuzco y á las cabeceras de las provincias, donde labraban plata y oro en joyas, vasijas y vasos, y lo que más mandado les era. De Chimo pasó adelante el Inca, y en Parmunquilla[187] mandó hacer una fortaleza, que hoy vemos, aunque muy gastada y desbaratada.
Estos Yuncas son muy regalados, y los señores, viciosos y amigos de regocijos; andaban á hombros de sus vasallos; tenian muchas mujeres, eran ricos de oro y plata y piedras y ropa y ganados. En aquellos tiempos, servíanse con pompa; delante dellos iban truhanes y decidores; en sus casas tenian porteros; usaban de muchas religiones. Dellos, de voluntad se ofrecieron al Inca, y otros, se pusieron en armas contra él; mas, al fin, él quedó por soberano Señor dellos todos y monarca. No les quitó sus libertades ni costumbres viejas, conque usasen de las suyas, que de fuerza ó de grado se habian de guardar. Quedaron indios diestros que les impusieran en lo que el rey queria que supiesen, y en aprender la lengua general tuvieran cuidado grande. Pusiéronse mitimaes, y por los caminos, postas; cada valle tributaba moderadamente lo que dar de tributo podia que en su tierra, sin lo ir á buscar á la agena, hobiese; á ellos guardábase la justicia, mas cumplian lo que prometian; cuando nó, el daño era suyo y el Inca cobraba enteramente sus rentas. Señorío no se tiró á señor natural ninguno, pero sacáronse de los hombres de los valles muchos, poniéndose de los unos en los otros, y para llevar á otras partes para los oficios que dicho se han.
Dióse el Inca á andar por los demás valles con el mejor órden que podia, sin consentir que daño ninguno fuese hecho en los pueblos ni en los campos de las tierras por do pasaban; y los naturales tenian mucho bastimento en los depósitos y aposentos que por los caminos estaban hechos. Y con esta órden, el Inca anduvo hasta que llegó al valle de Pachacama, donde estaba el templo tan antiguo y devoto de los Yuncas, muy deseado de ver por él; y como llegó á aquel valle, afirman que solamente quisiera que hubiera el templo del sol, más como aquel era tan honrado y tenido por los naturales, no se atrevió, y contentóse con que se hiciese casa del sol grande y con mamaconas y sacerdotes, para que hiciesen sacrificios conforme á su religion. Muchos indios dicen que el mesmo Inca habló con el demonio que estaba en el ídolo de Pachacama, y que le oyó como era el hacedor del mundo, y otros desatinos que no pongo por no convenir; y que el Inca le suplicó le avisase con qué servicio seria más honrado y alegre, y que respondió que le sacrificasen mucha sangre humana y de ovejas.
Pasado lo sobredicho, cuentan que fueron hechos grandes sacrificios en Pachacama por Tupac Inca Yupanqui, y grandes fiestas; las cuales pasadas, dió la vuelta al Cuzco por un camino que se le hizo, que va á salir al valle de Xauxa, que atraviesa por la nevada sierra de Pariacaca, que no es poco de ver y notar su grandeza, y cuán grandes escaleras tiene, y hoy dia se ven por entre aquellas nieves, para la poder pasar. Y visitando las provincias de la serranía, y proveyendo y ordenando lo que más convenia para la buena gobernacion, allegó al Cuzco, á donde fué recebido con grandes fiestas y bailes, y se hicieron en el templo grandes sacrificios por sus victorias.