[167] Uho, en n. orig. Asiento bajo á modo de banquillo ó taburete; pero los Incas no le llamaban así, sino tiyana.
[168] Caxanca, en n. orig.
[169] Cap. XCII.
[170] Fibra del Agave tuberosa ó pita peruana.
[171] El que puso al Cuzco Manco Inca el año de 1536.
[172] Dudo que este apellido esté bien escrito; mucho será que no sea la Rea y no Playa.
[173] Varias versiones hay del cuento ó tradicion indígena relativa á este monolito, llamado la piedra cansada [saicum, saicusca] y tambien Calla cunchu; pero la más curiosa y ménos conocida es la que trae el P. Morúa en su Hist. de los Incas MS. Dice que un inca de sangre real, por nombre Urco ó Úrcon, gran ingeniero y arquitecto, fué el que dirigió la conduccion de la piedra cansada, y que al llegar al sitio donde se cansó, le mataron los indios que la arrastraban. Este Úrcon trazó y asentó la fortaleza del Cuzco, y además concibió la idea, y la puso por obra, de trasportar de Quito la mejor tierra de patatas para surtir de este tubérculo la mesa del emperador, con la cual tierra hizo el cerro llamado Allpa Suntu, que está al Oriente de dicha fortaleza.
[174] De este no ménos generoso que apasionado arranque de indignacion tienen la culpa, no los españoles, sino la falta, muy natural, de conocimientos arqueológicos en Cieza y su excesiva credulidad en los relatos de las orejones y descendientes de los Incas, para los cuales todo lo bueno y grande que encontramos allí era obra exclusiva de estos soberanos. Hoy ya se sabe y se tiene por cosa averiguada que las ciclópeas y antiquísimas fábricas del Cuzco se erigieron por gentes muy anteriores á Inca Yupanqui áun á Manco Capac, si por ventura éste apareció por aquella comarca á principios del siglo XI; y no se ignora que los mismos Incas destruian unas veces y otras dejaban sin concluir edificios y monumentos de sus enemigos. No todas las ruinas del Perú deben cargar sobre nuestra conciencia. Además, es de saber que el virey don Francisco de Toledo y otros, léjos de contribuir á la destruccion de la fortaleza del Cuzco, trataron de conservarla y se opusieron en más de un caso á que la utilidad de particulares y de corporaciones coadyuvase á los estragos del tiempo, como sucedió el año de 1577 con los jesuitas del Cuzco, que pidieron que para su monasterio y casa se les dejase sacar la piedra que hubieran menester de la fortaleza del Inca.
[175] En n. orig., en hablar. Dudo, no obstante, en haber acertado con la interpretacion. El que quiera enterarse con minuciosidad de lo que hallaron los conquistadores en los sótanos de la fortaleza, consulte la Relacion de la conquista del Perú de Pedro Pizarro.
[176] La de Huarco ya la mandó conservar y guarnecer pocos años despues el virey don Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete.