Aun no habian trascurrido dos meses de esta conquista cuando los ingleses se apoderaron tambien de la ciudad de Manila, capital de la isla de Luzon, una de las Filipinas, plaza no ménos importante en el este que lo es la Habana en el oeste: la ciudad se libertó de ser destruida mediante una suma de cuatro millones de pesos, i el botin fué de varios buques i una cantidad considerable de municiones.

La única compensacion que tuvo España por estas grandes pérdidas fué la toma de la colonia del Sacramento, objeto por largo tiempo de cuestiones con Portugal, con la que se hizo dueño de veinte i seis buques ingleses cargados de mercancias i pertrechos de guerra por valor de cerca de veinte millones de pesos. Los esfuerzos hechos en Portugal no fueron bastantes a reparar las pérdidas de los españoles en América i Asia, aunque el estado de aquel reino al tiempo de la invasion les habia despertado halagüeñas esperanzas de una fácil conquista: despues de alcanzar los aliados ventajas considerables, el ejército anglo-lucitano logró hacerlos retirar a las fronteras de España en el mes de octubre a esperar refuerzos de Francia.

Aunque el cúmulo de tantas desgracias no habia podido abatir el espíritu de la magnánima nacion española, las últimas pérdidas habian agotado los recursos de las dos coronas aliadas. España se veia privada de sus grandes tesoros de América, cortadas las comunicaciones con sus colonias, arruinada su marina, i su ejército disminuido i desalentado con el écsito de una infructuosa i larga campaña emprendida con la plena confianza de obtener un feliz resultado: Francia, amenazada por un enemigo estranjero, fatigada de invasiones repetidas, destruido su comercio i prócsima a una bancarrota, ecsecraba la alianza de Austria como una calamidad pública, i hasta la de España, aunque cimentada en los vínculos de la sangre i mas conforme con los sentimientos nacionales, era considerada como un mal mas bien que como una conveniencia.[171]

En tan crítica situacion las cortes de Madrid i Versalles solicitaron la paz con un empeño i sinceridad iguales a sus infortunios. Felizmente el ministerio del conde de Egremont sostenia la guerra forzado por el espíritu de agresion de los soberanos aliados, i habia apurado las fuerzas i recursos de la nacion en escarmentar a los enemigos del poder marítimo i comercial de Inglaterra, con el fin de obligarlos a suscribir a una paz jeneral que terminase todas las cuestiones pendientes entre las tres principales potencias belijerantes, mas bien que halagado por la ambicion de conquistar las ricas colonias de las Antillas para la corona de la gran Bretaña. Si el célebre Pitt hubiera continuado al frente del gavinete, probablemente la guerra se hubiera dilatado algun tiempo mas, hallando su penetracion i jenio fecundo medios eficaces de conocer el verdadero estado de los enemigos i sacar de él mayores ventajas para su pais; i de seguro que no se hubiera dicho al concluirse las hostilidades, lo que del conde de Egremont decia disgustado el pueblo de Londres despues de firmados los artículos preliminares en Fontainebleau, que aquel tratado habia hecho bueno el refran ingles de que Inglaterra pierde siempre por negociacion lo que sus hijos ganan con la espada.[172]

Despues de una correspondencia entre las cortes de Inglaterra i Francia, se convino en el mes de agosto en el nombramiento de embajadores para arreglar los preliminares de paz, i al efecto el duque de Bedford salió de Londres para Paris el 5 de setiembre i el 10 llegó a Londres el duque de Nivernois. La eleccion de estos dos personajes, los mas distinguidos de la nobleza de ambos paises, demostró las pacíficas intenciones de los dos gobiernos: el marques de Grimaldi, embajador español en la corte de Francia, recibió plenos poderes para representar los intereses políticos de su nacion en el tratado.

Los puntos principales que habian ajitado largas cuestiones en las tres cortes i al fin provocado aquella guerra, quedaron arreglados sin gran dificultad; i para allanar inconvenientes a la conclusion definitiva del tratado de paz, se acordó que las cuestiones pendientes entre Austria i Prusia fuesen asunto de conferencias entre aquellas cortes.[173]


CAPITULO XIII.

Los artículos preliminares se firmaron en Fontainebleau el 3 de noviembre de 1762, i el 10 de febrero del siguiente año se concluyó el tratado definitivo de paz i amistad entre Inglaterra, Francia i España, conocido con el nombre de la Paz de Paris.