ni tal orgullo comprendo!
MENDO
(Sujeto ya fuertemente por LORENZANA, ALDANA y OLIVA.)
¡Venganza, cielos, venganza!
(Mirando al cielo.)
Juro, y al jurar te ofrendo,
que los siglos en su atruendo
habrán de mí una enseñanza,
pues dejará perduranza
la venganza de don Mendo.