Necesito que hablemos un instante
de algo para los dos muy importante.
(MAGDALENA toma asiento y el CONDE la imita, diciéndola sin reproche:)
Me sentaré, puesto que tú te sientas.
MAGDALENA
Dime, padre y señor.
Digo, hija mía,
y al decirlo Dios sabe que lo siento,
que he concertado al fin tu casamiento,