de Magdalena abomina
y, lógicamente, opina
que la comedia del robo
sólo fué una pantomima.
Y ella, que anhela el sosiego
o que ve perder su juego
y en casarse tiene prisa,
quiere que quedéis ¡qué risa!
preso, mudo, manco y ciego.
Pero no será ¡no! ¡No!