¡Fuiste de don Mendo

la amante y la amiga;

y tú le idolatras

y por él suspiras;

lo sé, miserable,

de muy buena tinta!»...

«¡Mientes!»—grita ella.

«¡Falso!»—el Conde grita,

y los tres Pravianos,

rugiendo de ira,