(Se van MONCADA y CLODULFO. DON MENDO queda alicaidísimo.)
¡Voy a verla! Sí ¿Qué incoa
ya mi cerebro corroe.
¿Mas qué importa que corroa?
¡Aspid que en mi pecho roe,
prosigue tu insana roa
que aunque soy digno de loa
no he de ser yo quien se loe!
¡Fuerzas, cielos, porque al vella