(Don Pero se lo ha creído.

Este Pero es un camueso.)

MAGDALENA

Padre y señor, ya lo oíste.

Ya lo escuchaste, don Pero.

Jamás mis labios le hablaron:

Jamás mis ojos le vieron:

para robar, escaló

la torre de mi aposento.

Ladrón, ladrón, no mereces