que el casamiento, creo yo

que es suficiente castigo.

¿A qué batirse? ¿Qué alcance

tiene ese duelo que infama?

¿Que un ilustre nombre dance?

¿Que alguien diga que esta dama

es una dama de lance?

Esa idea del averno

dad, Conde, por no pensada.

¡Turpiter atrum, fraterno!