Basta ya de sufrimientos;

acabemos de una vez

y con altivez ¡pardiez!

esta vida de tormentos.

(A los frailes, sacando el puñal.)

Se empareda a los villanos,

no a los hombres de raigambre.

Sed testigos, cistercianos,

de que muero por mis manos

y emparedan a un fiambre.