(Abrazándole conmovido.)

Esa respuesta noble y bondadosa

aguardaba de vos y no otra cosa.

Si no escuchamos mal, es a la una

la cita de mi cónyuge.

NUÑO

En efeto,

y en la cueva moruna,

lugar que por su aspeto,

se presta, ¡vive Dios!, a mi proyeto.