y la sangre de los veinte
pídeme con recia voz
que lave, también con sangre,
la mancha de mi blasón.
NUÑO
(Con rabia.)
Si veinte fueron los Toros,
fueron pocos, vive Dios,
que para veinte, hay cien Mansos
cuya sangre llevo yo,
y la sangre de los veinte
pídeme con recia voz
que lave, también con sangre,
la mancha de mi blasón.
NUÑO
(Con rabia.)
Si veinte fueron los Toros,
fueron pocos, vive Dios,
que para veinte, hay cien Mansos
cuya sangre llevo yo,