MENDO
¡Marqués!
MONCADA
¡La defiendo yo!
MENDO
¡Te juro que morirás!
MONCADA
Más tarde la matarás,
pero con mi daga, no.
(Le arrebata el puñal y le señala imperiosamente la primera galería de la izquierda. DON MENDO hace mutis por ella mordiéndose las manos.)