(Surgiendo de repente puñal en mano.)

¡Rey de Castilla y León,

Rey asesino y tirano

que con espada o sin ella

das muerte a Toros y a Mansos!...

¡Por Alá, que es el Dios mío,

por el Dios de los cristianos,

por doña Urraca, tu madre,

que fué de virtud dechado,

y por Raimundo Borgoña,