(Se seca una lágrima de cada ojo.)

Yo mal no quedo, ¡no quedo!

¡Quien diga que yo un borrón

eché a mi grey que alce el dedo!...

Y como pagar no puedo

los dineros al Barón,

para acabar de sufrir

he decidido... partir

a otras tierras, a otro abrigo.

MAGDALENA