(A DOÑA RAMÍREZ.)
¡El Duque era!
NUÑO
Un rayo que a mis plantas cayese de la altura...
un sol que a media noche luciera en la negrura...
un cuervo que trocase su negror en albura...
extrañáranme menos que esta loca aventura.
¡El de Toro en mi casa de tan rara manera!...
Ocultas por el manto la faz y la cimera...
con la espada desnuda y la voz altanera...