(Idem.)

¡Don Pero!... ¡Don Pero mío!...

MENDO

(Enloquecido.)

(¡Ah! ¡No! Mi venda cayó!

¡He de confesarlo aquí!...

(Conteniéndose de nuevo.)

¡Pero no es posible, no!

¡Dios santo! ¿Qué iba a hacer yo?

¿Y la palabra que di?)