LINE.—¡Gracias...! ¡Hazte cargo...! Este curso de Cocina me había dejado vacía. Porque todavía no te he contado cómo se fabrica el pollo a la Trevoux... ¡Es delicioso...! Según te iba diciendo, coges tu pollo y le quitas los huesos... ¡Haz el favor de tener las manos quietas...!

LIONEL.—¿Y qué más...?

LINE.—Lo recoses después de haberlo rellenado con un picadillo de tocino de pecho, en pedacitos, con menudillos, setas, trufas, unos trozos de naranja, una pizca de perejil y la carne machacada de dos pajarillos. Haces cocer tu pollo, en un hornillo económico, suavemente.

LIONEL.—¡Y después te lo comes...!

LINE.—¡Todavía no...! ¡El pollo no es nada...! ¡La salsa es todo...!

LIONEL.—¡Lo sospechaba...!

LINE.—Antes has hecho un buen caldo de pollo.

LIONEL.—¿Con otro pollo...?

LINE.—¡Naturalmente...! Das éste a la cocina; no has guardado de él mas que los menudillos para aumentar el relleno del pollo número uno. El maestro nos ha recomendado mucho que pongamos toda nuestra atención en este caldo... ¡Y ahora resulta que ya no me acuerdo...! ¡Qué coraje...! ¡Quería prepararte este plato para el jueves...!

LIONEL.—¡Es verdad...! ¡El jueves como con tu marido!