LIONEL (contrito).—¡Line...! ¡Lineta mía...!
LINE.—Tu Lineta está que echa espuma... Dame el corpiño y procura abrochármelo ligero... ¿lo oyes?
LIONEL (muy humilde).—¡Ya..., ya está...!
LINE (peinándose).—¡Ea! Ya no tengo aspecto de mujer adúltera, ¿verdad?
LIONEL.—¡No mucho...! ¡Unicamente los ojos...!
LINE.—¡Los ojos no tienen importancia...! ¡Con tal de que encuentre un taxi...! ¡Oh, San Antonio de Padua...! ¡Tú, que lo encuentras todo, encuéntrame también un taxi...!
LIONEL.—¡Se lo diré a la portera...!
LINE.—¡No..., no...! ¡No hay tiempo...! ¡Hasta el lunes, querido mío...! Estudiaremos la «codorniz sobre el canapé».