DUQUESA

Me confundís con el vulgo de las mujeres. No en vano andáis al servicio de ese caballero de fortuna.

LEONELO

No en vano llevo mi alma entristecida por tantas almas de nobles criaturas amantes de Don Juan. ¡Cuánto lloré por ellas! Mi corazón fué recogiendo los amores destrozados en su locura por mi señor y en mis sueños terminaron felices tantos amores de muerte y de llanto... ¡Un solo amor de Don Juan hubiera sido la eterna ventura de mi vida!... ¡Todo mi amor inmenso no hubiera bastado a consolar a una sola de sus enamoradas!... ¡Riquísimo caudal de amor derrochado por Don Juan, junto a mí, pobre mendigo de amor!...

DUQUESA

¿Sois poeta? Sólo un poeta se acomoda a vivir como vos, con el pensamiento y la conciencia en desacuerdo.

LEONELO

Sabéis de los poetas, señora; no sabéis de los necesitados...

DUQUESA

Sé... que no me pesa del engaño de Don Juan... al oíros... Ya me interesa saber de vuestra vida... Decidme qué os trajo a tan dura necesidad... No habrá peligro en escucharos como en escuchar a Don Juan... aunque seáis mensajero suyo, como vos decís que el peligro es mensajero de la muerte... Hablad sin temor.