IV.
CONSEJO DE AMIGO

La discusión se interrumpió por la entrada de un viejo.

Este viejo venía a saludar a Zurbano. Era un hombre alto, de bigote cano, facciones duras. Por sus actitudes parecía militar.

—¡Hola, Varea!—le dijo a Zurbano; porque muchos le llamaban por el nombre del arrabal de Logroño donde había nacido.

—¿Quién es usted?—preguntó Zurbano, bruscamente.

---¿No te acuerdas?... ¿No se acuerda usía de Caparroso, aquel cabo de Carabineros que un día le mandó parar a usía, amenazándole con el fusil, y que usía...?

—¡Rediós! ¿Eres tú?

—Sí, vivo aquí, donde está casado mi hijo.

—¡Cuánto me alegro de verte!