En una Memoria que publicó don Andrés Muriel, titulada Gobierno del Señor Rey Don Carlos III o instrucción reservada para la dirección de la Junta de Estado, se puede ver el entusiasmo reformador que había en España en algunos individuos de las altas clases.

«LOS CABALLERITOS DE AZCOITIA»

En las provincias vascongadas también los nobles y las personas notables fueron los primeros que se lanzaron a defender las ideas de renovación en pleno siglo xviii.

En algunos pueblos se desarrolló un gran entusiasmo por la lectura. En Guipúzcoa solamente había quince suscriptores a la Enciclopedia de Diderot; con seguridad, en todo el resto de España no llegaban a tantos.

Muchas gentes de los pueblos guipuzcoanos se reunían con otros de las mismas aficiones y trataban y discutían cuestiones de arte y de ciencia. Se hablaba de algunos hidalgos que se habían metido en su casa a hacer experimentos por su cuenta.

En Azcoitia, según nos decía Larrinaga, tenían una Academia, de la que formaba parte la gente más distinguida de la villa. Esta Academia se llamaba «Los caballeritos de Azcoitia», y de ella formaban parte Ignacio Manuel de Altuna, Joaquín de Eguía, el conde de Peña Florida y otros enciclopedistas guipuzcoanos menos conocidos.

«Los caballeritos de Azcoitia» habían señalado sus días para el estudio. Los lunes los consagraban a las Matemáticas; los martes, a la Física; el miércoles, a la Historia y a las traducciones; el jueves, a la Música; el viernes, a la Geografía; el sábado, a los asuntos de actualidad, y el domingo se celebraban fiestas de teatro y conciertos.

Aseguraba Larrinaga que por suscripción se habían llevado a Azcoitia una máquina neumática, una eléctrica de Nollet, y varios aparatos traídos de Londres. Se habían discutido también en aquella Academia las tesis físicas y matemáticas de Bernouilli, de Newton y de Franklin.

Los hidalgos azcoitianos sentían un gran entusiasmo por los nuevos métodos basados en la experiencia, y cuando el padre Isla criticó en el Fray Gerundio, desde un punto de vista teológico, la enseñanza experimental, que se comenzaba a emplear en Física, los caballeritos le atacaron con saña, firmando su impugnación, llena de burlas maliciosas, con el seudónimo de los «Aldeanos críticos».

De Azcoitia salió la Sociedad Económica Vascongada y la de los Amigos del País, que después sirvieron de modelo para muchas otras Sociedades de la misma clase que se fundaron en casi todas las regiones españolas.