Los oficiales, de comandante para arriba, iban casi siempre de tertulia a su casa; las autoridades que llegaban al pueblo le dedicaban la primera visita.
Sabidos su preponderancia y su influjo, todo el mundo acudía a él en un caso apurado, y la misma gente de la tribu de las Piscinas solía presentarse al señor Salazar con el traje y la sonrisa de los días de fiesta, pidiendo protección cuando la necesitaba.
La tertulia de este hombre importante era trascendental para el pueblo; allí se resolvía lo que había que hacer en Laguardia; se daban destinos, se repartían cargos. El señor Salazar, como todos los políticos y caciques españoles antiguos y modernos, distribuía las mercedes con el dinero del Estado.
Salazar tenía más simpatía por los absolutistas que por los revolucionarios. Con aquéllos se sentía a sí mismo joven y ágil de espíritu; en cambio, con los liberales exaltados se mostraba hosco y displicente.
LA TIENDA DE ECHALUCE
Menor en prestigio aristocrático, pero mayor en entusiasmo liberal, era la tertulia de Echaluce. Las de Echaluce, cuatro hermanas, una viuda y tres solteras, tenían en la plaza un pequeño bazar, en cuya trastienda se reunían varias personas en verano a tomar el fresco, y en invierno, alrededor de la mesa camilla, a calentarse y a charlar.
Las cuatro hermanas, inocentes como palomas, se creían muy liberales y muy emancipadas; su vida era ir de casa a la tienda, y de la tienda a casa; los domingos, a la iglesia, y cada quince días, a confesarse con el vicario.
Entre los contertulios de la casa de Echaluce había algunos audaces que encontraban bien las disposiciones de Mendizábal, lo que entonces era lo mismo que encontrar bien los designios del demonio.
A esta tertulia había trasladado su campamento el capitán Herrera desde que llegó a Laguardia una sobrina de las de Echaluce.
Esta chica, una riojana muy guapa y muy salada, escandalizaba a la gente laguardiense con sus trajes, que no tenían más motivo de escándalo que algún lazo verde o morado, colores ambos que se consideraban en esta época completamente subversivos y desorganizadores de la sociedad.