—¿Algo tampoco?
—No.
—Muchas gracias, don Andrés. Pues bien; yo que soy morena, y creo que algo chata, aunque usted diga que no, si fuera petulante, me gustaría ese mozo de la peluquería de la esquina, y si fuera completamente humilde, me gustaría el farmacéutico, que tiene unas buenas napias.
—Usted no es un caso normal.
—¿No?
—No.
—¿Pues qué soy?
—Un caso de estudio.
—Yo seré un caso de estudio; pero nadie me quiere estudiar.