XI
DE ALUMNO INTERNO

A mediados de curso se celebraron exámenes de alumnos internos para el hospital general.

Aracil, Montaner y Hurtado decidieron presentarse. El examen consistía en unas preguntas hechas al capricho por los profesores acerca de puntos de las asignaturas ya cursadas por los alumnos. Hurtado fué a ver a su tío Iturrioz para que le recomendara.

—Bueno, te recomendaré—le dijo el tío—; ¿tienes afición a la carrera?

—Muy poca.

—Y entonces, ¿para qué quieres entrar en el hospital?

—¡Ya, qué le voy a hacer! Veré si voy adquiriendo la afición. Además, cobraré unos cuartos, que me convienen.

—Muy bien—contestó Iturrioz—. Contigo se sabe a qué atenerse; eso me gusta.

En el examen, Aracil y Hurtado salieron aprobados.