En medio de todos aparecía Napoleón sentado en un trono, con un puñal en la mano y rodeado de serpientes. Alrededor de la corona se leía: Napoleone, é irradiando de las letras de su nombre se formaba este acróstico:

N emice
A micus
P rotector
O mnium
L atronum
E clesiæ
O pressor
N eronis
E mulator

Napoleón enemigo, amigo y protector de todos los ladrones, opresor de la Iglesia, emulador de Nerón.

En casi todos los papeles antibonapartistas se citaba esta conversación entre dos italianos:

—Tutti li francesi son latri?—preguntaba uno; y el otro contestaba:

—Non tuttima buona parte.

Como el apellido originario de Napoleón era Buonaparte, y todos los realistas lo pronunciaban así, recalcando la ú, parecía esto una cosa ingeniosísima.

En los libelos contra el rey José se le llamaba siempre Pepillo, Pepe Botellas ó el Rey de Copas; se le pintaba borracho y cayéndose.

Se decía que en Logroño subió al púlpito de una iglesia á predicar, y se vendía una hoja suelta titulada: «Sermón que predicó el señor Josef Bonaparte, intruso rey de España, en la santa iglesia de Logroño, en italiano».